Capítulo III 'Los flancos dedos de la pobreza'

§  Los flancos dedos de la pobreza'


Zezé está preocupado por su amigo Luciano (el murciélago). Se va a cambiar de casa y espera y desea que el animal vaya con él. Zezé le transmite la preocupación a su tío Edmundo, que lo sabe casi todo. Edmundo miente al crío con intención de olvidar el tema, pero Zezé es un niño que piensa mucho y no se deja engañar.
Zezé se entera de que al día siguiente, van a repartir juguetes entre los niños pobres. Sería la primera vez que recibiera un juguete en navidad, y está muy ilusionado. Le promete a su hermanito que le va a llevar. Pero llega el día y no tiene quien le acompañe. Intenta engañar a su hermana pero esta no les quiere llevar, por lo que decide vestir a su hermanito, y ablandarla. Al final, consigue el permiso de esta para que vayan, siempre que les lleva alguien, y este alguien es Don Pasión, el cartero, que los deja solos en cuanto Gloria desaparece. Zezé y Luis no llegan a tiempo y se quedan sin regalo. Luis llora desconsolado, y contagia la tristeza a su hermano. Llega la cena de Nochebuena.Zezé continúa soñando con un regalo, pero al fin Totoca le explica la realidad, y le aconseja que pierda las ilusiones, porque así no tendrá que llevarse una desilusión más grande todavía. Cuando Zezé comprende y se da cuenta de que va a pasar otras navidades sin regalo, se lamenta de la desgracia que tiene por ser pobre. El padre lo oye, y lleno de tristeza abandona el lugar. Todos regañan a Zezé porque ha herido al padre, que está en el paro y no puede traer dinero a casa. Le hacen creer que es una mala persona y él acaba pensando que en realidad es malo, se llega a plantear la posibilidad de que en su navidad particular no nace el niño Dios, sino el niño Diablo. Zezé quiere remediar el desagravio que ha cometido con su padre y sale a lustrar zapatos con la intención de ganar el suficiente dinero para comprarle un regalo. Zezé tiene un alto sentido de la responsabilidad, y es franco y honrado, pero también tiene su orgullo, y rechaza el dinero de todo aquél que duda de sus intenciones para con el dinero. Al final, reúne el dinero suficiente para comprarle a su padre un paquete de tabaco. Cuando se lo da, éste rompe a llorar de la emoción ante el detalle de su pequeño. Zezé se impresiona y llora también. Es demasiado sensible para el mundo en el que vive.