'Conversaciones de aquí y allá'
Con el corazón del portugués ganado, Zezé no busca refugio en su planta. Gana en normalidad de sus juegos, juega a las bolas y no necesita hacer travesuras para hacerse notar. Quiere al Portugués con locura, y cuando tiene tiempo libre, queda con él. A Zezé le gusta estar con este hombre, porque aprende mucho, y además, nadie le maltrata cuando está con su amigo. El colmo de la felicidad llega cuando el hombre le dice al niño que “son amigos” y que “el coche es de los dos”. Zezé se abre definitivamente al Portugués, a su amigo. Con esta amistad, cada día necesita menos a Minguito (su planta), que se “enfada con él”.
