Capítulo V


'Suave y extraño pedido'

Zezé se recupera de las palizas, y ha perdido las ilusiones. Su hermana Gloria está preocupada, pero él está ausente. Sólo una cosa le mantiene con ganas de vivir, y es su amigo el Portugués, y eso es lo que el niño hace cuando sale a la calle; ir a buscarle. Cuando llega a la cafetería, le pide que le lleve fuera de allí; Zezé quiere hablar con su amigo. Zezé le cuenta todo a su amigo, que queda escandalizado ante tanta crueldad. Lo peor es que en el fondo, Zezé justifica la violencia para con él mismo, porque cree que es un diablo, un chico malo. El portugués se emociona, y comienza a explicarle a Zezé cosas que, de haberlas sabido antes, le hubiesen permitido escapar de muchas palizas. Zezé está maravillado, y le pide al portugués que lo adopte como su hijo. Este, sabe que la propuesta es imposible, pero le promete a su infantil amigo que le va a tratar como si lo fuera. Zezé vuelve a sonreir, y besa a su amigo, porque3 es alguien a quien realmente quiere.