'De pedazos y pedazos se forma la ternura'
La amistad de Zezé y el portugués se consolida. Ya no son amigos, son padre e hijo. Confían plenamente el uno en el otro. El Portugués habla de cuando era niño, y Zezé habla de lo que hará cuando sea mayor. Quiere viajar más allá de las montañas. Quiere ser como su amigo, un hombre sabio e importante. Totoca pide dinero a Zezé para ir al cine, y este se lo deja. Zezé no tiene rencor con su hermano. Se entera de que su padre tiene trabajo, parece que las cosas van a mejorar, pero también se entera que van a ensanchar la calle, y tendrán que talar su planta de naranja-lima. Es una noticia terrible, pero Zezé se consuela yendo al cine con su amigo el Portugués. Estando él, Minguito no tiene tanta importancia. Zezé tiene prohibida la entrada en el cine, debido a una travesura que realizó, pero no cabe en sí de orgullo cuando su amigo le invita a entrar, y no tienen más remedio que dejarle, porque se responsabiliza de él. Junto a este hombre, Zezé no tiene nada que temer, además, no hay nada imposible de realizar.
