jueves, 29 de abril de 2010

Segunda parte capitulo VI

'De pedazos y pedazos se forma la ternura'


La amistad de Zezé y el portugués se consolida. Ya no son amigos, son padre e hijo. Confían plenamente el uno en el otro. El Portugués habla de cuando era niño, y Zezé habla de lo que hará cuando sea mayor. Quiere viajar más allá de las montañas. Quiere ser como su amigo, un hombre sabio e importante. Totoca pide dinero a Zezé para ir al cine, y este se lo deja. Zezé no tiene rencor con su hermano. Se entera de que su padre tiene trabajo, parece que las cosas van a mejorar, pero también se entera que van a ensanchar la calle, y tendrán que talar su planta de naranja-lima. Es una noticia terrible, pero Zezé se consuela yendo al cine con su amigo el Portugués. Estando él, Minguito no tiene tanta importancia. Zezé tiene prohibida la entrada en el cine, debido a una travesura que realizó, pero no cabe en sí de orgullo cuando su amigo le invita a entrar, y no tienen más remedio que dejarle, porque se responsabiliza de él. Junto a este hombre, Zezé no tiene nada que temer, además, no hay nada imposible de realizar.

miércoles, 28 de abril de 2010

Segunda parte 'Una cierta planta de naranja-lima'

§ Capítulo II

Zezé habla de su familia. Él es el protegido de su hermana Lalá, y el responsable del pequeño del todo; Luis. Luis disfruta con Zezé, porque este le trata con cariño, y Zezé, pese a su corta edad, es capaz de entender todo lo que quiere su hermanito. Su inteligencia le permite adivinar el mundo adulto (el pretendiente de su hermana, le da caramelos con un fin que él sabe). A Zezé no le interesa que la gente le conozca de verdad, y muchas veces, finge no enterarse de las cosas. Pero Zezé necesita emociones, y como todo niño, es travieso. Este día, cansado de imaginar junto con su hermanito, corta la cuerda de la ropa en la que la vecina había tendido. Todo el mundo sabe que ha sido él. Tiene fama de travieso, y cuando vuelve a casa, sabe que Lalá le va a pegar, cosa a la que está acostumbrado... Cierto día, su madre llega a casa y les comunica que se van a cambiar de casa. Nadie sabe que Zezé y Totoca ya han visto la nueva casa, y disimulan. Zezé siente lástima de su madre, que trabaja de sol a sol desde que era pequeña, pero tiene la ilusión de que la Navidad (en la que nace el niño Dios) traiga soluciones para la desgracia familiar.

Cuando llegan a la nueva casa, cada uno “coge un árbol”, porque es la tradición. Gloria, coge el más grande y Antonio también coge un árbol robusto y fuerte. El pobre Zezé, se tiene que conformar con una pequeña planta de naranja-lima. Zezé llora desconsolado, pese a que Gloria (que es la que más le aprecia) intenta consolarle. Al final, Zezé se autoconsuela y en su interior, de vida a la planta, con la que comienza a hablar. Zezé tiene un nuevo amigo (también habla con un murciélago). La autodeterminación del niño es tan fuerte, que acaba adorando a la planta, poco después de haberla repudiado. Al final llega a la conclusión de que su planta es la mejor.