Capítulo II


'La conquista'

Zezé evita al portugués siempre que puede. Se ha jurado a sí mismo que algún día será lo suficientemente grande y fuerte como para matarle, sin embargo, todas las mañanas éste le saluda con dos bocinazos desde su coche. Una mañana, tentado por la fruta de la vecina, se propone coger alguna pieza para comer, pero le ven, y en su huida, se clava un cristal en el pie. Traumatizado, piensa que aun así le pegarán, y resuelve no decir nada con el fin de salvarse de otra paliza. Sin embargo, entra en casa, y su hermana, en la que confía le cura. Zezé se plantea muchas cosas. ¿por qué todo el mundo le pega?, ¿nadie le quiere?... Logra que su hermana se apiade que le tire la goma , y le guarde el secreto. Por una vez, alguien le ha ayudado, le ha entendido, no le ha pegado. Al día siguiente Zezé no puede caminar por causa de la herida, pero es tozudo y se empeña en ir a la escuela. Cuando llega al cruce de la carretera, sucede algo inesperado: El portugués detiene su coche y se ofrece a llevarle, al ver que está cojo. En un principio, Zezé se niega; ¿cómo va a montar en el coche con su enemigo mortal?..
Pero éste, lejos de odiar a Zezé, siente lástima, y tras examinarle la fea herida, le lleva al médico, para que le cure. Después le lleva a su casa. Zezé, cambia de opinión; su enemigo mortal era la persona que ahora más quería en este mundo.